¡Qué huevada!
Pestañeé. ¿Está bien escrito? No importa, no soy un escritor…y mucho menos un literato demasiado ilustrado.
No me di cuenta, pero un balde de agua fría me despertó. Bastante tiempo ha transcurrido desde que llegamos a esta especie de camino por recorrer. Suficientes cosas han pasado, otras tantas aún no han ocurrido y no ocurrirán quizás y muchas otras están por venir. A ver, saquemos cuentas: 27 multiplicado por 3 es igual a 81, es decir, podríamos decir que ya llevamos un tercio de esta senda. No sé si se podría definir como “cuesta”, “planicie” o “bajada”, pero algo de las tres tiene. Con demasiadas curvas y cambios de dirección, pero siempre en un solo sentido: AVANZANDO.
Los hechos se repiten y los sentimientos aparecen y desaparecen. Alegrías, tristezas, ilusiones y desilusiones. Y más que nada, sorpresas que me dicen: ¡despierta! Pero todos sabemos que la marcha nos va adormeciendo, aunque siempre tenemos algún copiloto que nos va manteniendo con el cable a tierra, no importa que sea inconscientemente y que baste sólo un llamado para hacerlo, pero por la cresta que es importante. “¿Dónde está el tío?”, “Hay que entregar ese informe urgente”, “¿Qué vamos a cocinar mañana?”, “Abrázame por favor, no quiero pasar frío esta noche”, “¿Cuáles son sus pretensiones de sueldo?”, “Salud por nosotros, porque los que estamos somos los que somos”, “…¿Qué hice mal ahora?”, “Hace tiempo que no me sentía así, esto me trae muchos recuerdos”.
No sé si existan los recuerdos, para mí siguen muy vivos, en los olores, en las sensaciones, en las ideas, en los ideales, en tantas cosas que son muy difíciles de explicar si no es con un buen vaso en la mano y mejor aún si su contenido tiene algo de hielo entre sus ingredientes. Amigos que se extrañan hay muchos, amigos que te extrañen espero mínimo la misma cantidad. Pero la verdad es que estoy muy orgulloso de todo lo que hemos hecho, tanto juntos como siguiendo cada uno su propio camino.
Ayer me enteré de una linda noticia, y la verdad es que me dio envidia. Y bastante. Pero estoy muy alegre de saber que los sueños se van cumpliendo, siempre de a uno, pero que igual llegan. “Todo a su tiempo” dijo ella. Y le creo, aunque quisiera tener un reloj con sólo 2 números en vez de 12. Ese balde de agua fría fue el que me despertó. Pareciera que hubiese sido ayer cuando iba caminando en la tarde por esa calle hacia la universidad para asistir a un laboratorio, con mi mochila en la espalda y pensando “…todavía me quedan 3 años para terminar, ¿qué irá a pasar después?...”, y ahora estoy casi en la misma situación: “llevo casi 3 años desde que terminé, ¿qué irá a pasar después de esto?”. Hasta me llega a dar risa lo irónica que es la vida. Nunca pensé en volver a la ciudad de donde salí, ni mucho menos que a la mayoría le pasaría lo mismo. ¿Qué irá a pasar después? Tanto pensar da hambre.
Madrugada, media cajetilla de cigarros, media caja de vino, media sobriedad, medio estado de ánimo y media cama sin ocupar. ¿Qué más se puede pedir? Se necesitan estos momentos “medios” si es que se puede llamar de alguna forma a la transición espontánea que hay entre el tiempo y espacio real y lo que nos creamos en la mente. La verdad es que me hacían mucha falta y espero que a muchos otros también, y ojalá que coincidan con los míos para compartir unas cuantas ideas que siempre dan vuelta por ahí.
¿Qué va a pasar después? No quiero creer que será lo mismo que hasta ahora. Quiero creer que será mejor o peor, pero no igual. Distinto. Dame algo distinto, algo que me haga mirar hacia los lados, algo que me haga parar, algo que me haga correr para llegar luego, dame algo difícil, pero por favor dame algo. Dame una bengala y un trueno. Dame un abrazo y una mirada. Dame una gota de sudor y el deseo de rendirme. Dame todo eso que siempre quise y todo lo que nunca pensé que podría pasar. Dame más días y muchas más letras. Dame razones, sólo eso: razones.
En fin, la huevada es que la vida sigue avanzando y demasiado rápido cada vez más, es como si la teoría de la economía de escala funcionara también en nuestro historial. Me pican las hormigas pero no tengo cola de chancho. Denme sólo un segundo, que voy a buscar más cigarros…”¡¡Sambalandoooo!!” (Y felicidades amiga por esa gran noticia que me diste, me alegro mucho por ti)

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