La estupidez y el discernimiento

No te voy a hablar de trabajo, religión o política. Sólo debes tomar tu taza de café o una cerveza en lata, el sanguchito de jamón con palta o los doritos de queso, sentarte frente al PC, colocar música, relajarte, sacarte los zapatos o zapatillas y no pensar en lo que hiciste o dejaste de hacer en el día. Las pausas hacen el camino más fácil y ésta es una de ellas. Por eso ríe como hiena llena (o como marrano). Pero no tanto porque se te saldrá el pichí. Aristóteles 384-322 a.C.

15 febrero 2007

Un claroscuro.



Creo que te debía el regalo de navidad. Si es así, lo mejor que puedo darte es sólo esto: UNA IMÁGEN Y POCAS PALABRAS.

Casi una década ha pasado. Reímos, lloramos, confiamos, hasta peleamos y nos reconciliamos, hemos vivido muchas cosas como amigos. Amigos, esa palabra que muchas veces se me confundió por causas casi obvias, pero que siempre saltó al rescate de los dos. Pocas veces en la vida se tiene la posibilidad de encontrar gente así, a la cual uno le pueda entregar algo muy preciado como es la confianza. He visto muchas olas morir en la orilla, he oído muchas hojas al moverse con el viento, he sentido la brisa pasar a mi lado y susurrar frases que a veces no entiendo, hasta he bebido copas de vino que terminaron derramándose como el fuego a mis pies. He pasado por mucho, y hasta llegué a creer en nada, pero un día di la vuelta y encontré tras esa esquina una pequeña silueta con los brazos abiertos. Era una silueta que se mimetizaba con la escena en un blanco y negro casi cegante.

Un blanco y negro que me regaló una imagen hermosa de lo que es la amistad, la confianza y el cariño. Una imagen que quedó impresa en el papel del recuerdo. En el lente de una cámara temblorosa ante lo nuevo, ante la sorpresa y el encuentro. Un momento tan complejo para poder haber dicho algo. Sólo focos y sonrisas nerviosas. Son las fotos más lindas que creo que haber tomado, no por la parte técnica, sino por lo que significan para mí. Y espero que ese significado siga siendo el mismo. El que ha tenido desde hace varios años, que ha ido evolucionando y convirtiéndose en mucho más que cariño: En AMISTAD.

Sólo espero que ese puente que me sirve para atravesar de un lado al otro de los estados de ánimo de mi vida jamás se rompa, porque me sería muy difícil cruzar nadando ese río tan duro que es la vida.

Ya sabes...simplemente te quiero.